viernes, 5 de agosto de 2011

¡Calla!

No era la única que estaba en aquella habitación, se oía a alguien respirar, pero... ¿quién?
Cada vez más cerca... No sabía qué hacer, sólo gritaba para mis adentros: "¡Calla! ¡Calla! ¡Vete de aquí!"
Intenté ignorarlo, pero tenía miedo. Me repetía siempre lo mismo, que cesara ya.
"¡Déjame en paz!"
Ya no se oía a nadie, sólo mis latidos. 
¿Estaba sola? ¿O mi imaginación me está haciendo una mala pasada?

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